La Universidad Nacional de Tucumán fue creada el 2 de Julio de 1912 e inaugurada oficialmente el 25 de Mayo de 1914. Su primer rector fue el Dr. Juan B. Terán, quien en 1918 publicó Una Nueva Universidad, gran parte de cuyo contenido fue incluido luego en La Universidad y la Vida (Buenos Aires, 1921), reeditada por la UNT en 1980.
En 1956 se funda, también en Tucumán, el Instituto Universitario Santo Tomás de Aquino, el cual en 1959 comenzó a funcionar como Anexo a la Universidad Católica de Córdoba. Un año después aparece Investigación y Docencia, cuyo primer artículo, La verdadera Universidad, del P. Fr. Mario José Petit de Murat O.P., constituye el documento liminar que mejor define el espíritu de sus fundadores. El 6 de agosto de 1965, el IUSTA se transformó en la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino.
Terán y Petit
Resulta de interés hacer un paralelismo entre los conceptos de Juan B. Terán y de Mario José Petit sobre la esencia de la Universidad, expresados con 40 años de diferencia. El lema de la UNT es la síntesis más elocuente de los objetivos de sus creadores: Pedes in terra ad sidera visus (Los pies en la tierra, la mirada al cielo). Decía Terán: "si ella surge al amparo de su genius loci, del genio de su suelo, lleva su cabeza hacia las estrellas, afirmando una vocación superior, porque no quiere ser una casa de estudios meramente profesionales y prácticos, y porque han de caber en su curriculum 'las bellas inutilidades indispensables' que dijera el filósofo."
Ante la consideración fragmentaria de la realidad, consecuencia de las hiperespecializaciones, decía Terán: "El conocimiento de toda la realidad permitirá descubrir la unidad de los fenómenos para encontrar la Verdad y la Belleza o lo que es lo mismo, una Cultura superior." Petit, por su parte, señalaba: "Las ciencias, si quieren ser tales, no pueden quedarse estancadas en las especializaciones, ni fraccionarse interminablemente sin nunca recomponerse".
Ambas universidades surgieron como fundaciones morales. Para Terán la función del maestro no era la de almacenar conocimientos sino la de convertirlos en un instrumento creador de la personalidad, pues consideraba que sin un llamamiento a todos los hombres para todas las posibilidades creadoras del espíritu, sin una temperatura moral que la estimule y la proteja, no habría cultura. "El fin de la Universidad es de tan alta nobleza, tan graves sus deberes que altos y graves deben ser sus derechos", afirmaba Petit
Sentido de lo real, espiritualismo, independencia de los poderes políticos, libertad para pensar, integración de los saberes, ejemplaridad de sus miembros y sentido ético son aspectos esenciales en la concepción de ambos fundadores.
La universidad hoy
Las ideas de Terán y Petit constituyen un baremo a partir del cual podemos desarrollar nuestra autocrítica, para comparar lo que somos con lo que debemos ser e ilustrar a todos: estudiantes, docentes y funcionarios para crear las condiciones que permitan a la Universidad recuperar en plenitud su rol de Casa de la Verdad y la Sabiduría, Obra moral, Formadora de hombres íntegros y futuros dirigentes, Conciencia crítica de la Nación y Creadora de ciencia y tecnología.
Dirigismo estatal, sobredimensionamiento administrativo, burocratización, facilismo, politización partidista, pauperización institucional y docente, entre otros, son los males que hay que erradicar. Frente a esta actitud parasitaria, hay una universidad creadora, que en el silencio alimenta su propio esfuerzo con un sacrificio y abnegación, que hoy merece ser llamado heroico. Por eso la Universidad vive todavía.
Luchar contra la fatalidad es el gran desafío del quehacer argentino, en particular de la Universidad. Terán lo había anunciado antes: "Como nunca pesan deberes sobre los vigías de la sociedad que son las Universidades. Época de ascetismo, de acción enérgica, de abnegación, es la que se abre delante de nosotros…" Y Petit lo corroboró: "La única respuesta en la medida de los tiempos, es plantarnos, despojados, en medio del desmoronamiento, con los ojos lavados por los escarmientos y las enmiendas."
© LA GACETA Horacio Saleme - Arquitecto, profesor universitario, investigador FAU-UNT.